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30 de septiembre de 2026 · 6 min de lectura · Por Silbato Pro

¿Se ablandan los árbitros con los años? Los datos dicen que no: vuelven a la media

Es una idea muy extendida: el árbitro joven saca tarjetas para hacerse respetar y, con los años, aprende a dejar jugar. Once temporadas de datos no la sostienen. La edad apenas dice nada del criterio de un colegiado; lo que sí se repite es otra cosa, que los que empiezan en un extremo acaban acercándose al centro.

«Ese árbitro es joven, va a querer hacerse respetar». Se oye en cualquier previa. La idea es intuitiva: al principio de su carrera el colegiado saca la tarjeta rápido para marcar territorio, y con la experiencia aprende a gestionar el partido con la palabra en lugar de con la cartulina.

Para comprobarlo hemos cruzado once temporadas de Primera División (de la 2015-16 a la 2025-26) con la fecha de nacimiento de 42 árbitros: 215 temporadas completas de colegiados con al menos cinco partidos, que suman 4.083 encuentros. El resultado es claro. La edad no predice el criterio. La correlación entre los años del árbitro y lo estricto que es resulta de +0,08: prácticamente cero.

Primero, una trampa: la liga entera ha bajado

Antes de comparar a un árbitro consigo mismo diez años después hay que quitar de en medio un efecto enorme. En la 2015-16 se vieron 5,54 amarillas por partido en Primera División; en la 2025-26, 4,32. Un 22 % menos, sin cambiar de reglamento. Lo contamos con detalle en Primera División ve menos amarillas que nunca.

Eso significa que cualquier árbitro que haya pitado toda la década saca hoy menos tarjetas que al principio, aunque su criterio no haya cambiado ni un milímetro. Si se miran sus cifras en bruto, todos parecen ablandarse con la edad. Es un espejismo de la serie.

Por eso cada temporada de cada árbitro se mide contra la media de la liga de esa misma temporada. Un índice de 1,00 es un árbitro exactamente en la media; 1,20, un 20 % más estricto que sus compañeros ese año; 0,80, un 20 % más permisivo.

Nota metodológica: el índice es las amarillas por partido del árbitro (sin contar las del banquillo) dividido entre las amarillas por partido de toda la liga esa temporada. Solo se cuentan temporadas con al menos cinco partidos del mismo colegiado. La edad es la que tenía el 1 de septiembre de cada temporada, calculada con la fecha de nacimiento de Wikidata; dos árbitros se quedan fuera por no tener una fecha fiable.

Por edades, todo cabe en un 3 %

Agrupando las 215 temporadas por la edad del árbitro, el criterio medio de cada tramo es casi idéntico:

Edad del árbitroTemporadasÍndice medio
Menos de 33 años330,97
De 33 a 35381,00
De 36 a 38391,02
De 39 a 41561,03
42 o más490,99

El tramo más joven es, de hecho, el más permisivo, un 3 % por debajo de la media. Y el pico no está al principio de la carrera, sino entre los 39 y los 41 años. Justo al revés de lo que dice el tópico. Aun así, la diferencia entre el tramo más estricto y el más tolerante es de seis centésimas: dentro de un partido concreto, imperceptible.

El caso más claro es el del árbitro más joven de toda la serie. Javier Alberola Rojas debutó en la 2017-18 con 26 años y sacó 3,67 amarillas por partido, con la liga en 5,06: un 28 % menos que la media. Ni rastro del joven que se hace respetar a golpe de tarjeta. Ha seguido siendo de los más tolerantes casi todas sus temporadas.

En el otro extremo, los dos árbitros de más edad de la serie, con 46 años, están uno a cada lado de la media: Figueroa Vázquez en 1,04 en la 2023-24 y Del Cerro Grande en 0,82 en la 2022-23.

Lo que sí ocurre: los extremos se corrigen

Si la edad no explica nada, ¿los árbitros no cambian nunca? Sí cambian, pero en una dirección muy concreta: hacia la media.

Tomando a los 31 árbitros con al menos tres temporadas en la serie y comparando su primer año con la tendencia de los siguientes, aparece una relación negativa (r = −0,33): cuanto más arriba empiezan, más bajan; cuanto más abajo, más suben.

Dos trayectorias lo resumen bien:

Uno empezó muy por encima y otro muy por debajo, y diez temporadas después han acabado en el mismo sitio.

No todos los casos son tan limpios, y alguno parece darle la razón al tópico: Mario Melero López pasó de un 25 % por encima de la media en la 2015-16 a un 22 % por debajo en la 2024-25. Pero por cada historia de árbitro que se ablanda hay otra de árbitro que se endurece, y en el conjunto se compensan. Lo único que se mantiene es la vuelta al centro.

Por qué hay que tomarlo con cautela: parte de esta vuelta a la media es estadística pura. Una temporada muy extrema es en parte azar (los partidos que le tocaron, los equipos que dirigió), y lo normal es que al año siguiente ese azar no se repita. Con estos datos no se puede separar ese efecto de un ajuste real del árbitro a los criterios del Comité Técnico. Además, para quien ya arbitraba antes de 2015, su «primera temporada» aquí es la primera de la serie, no la de su debut.

Qué cambia esto para quien mira un partido

Es el mismo criterio con el que Silbato Pro presenta a cada árbitro: su media se compara con la de la liga de esa temporada, y cuando lleva menos de tres partidos no se da por fiable.

Consulta el criterio de cada árbitro de Primera División, medido contra la media de la liga

Ver árbitrosEl dato de cada jornada, antes del partido: @silbatopro