31 de agosto de 2026 · 5 min de lectura

El ciclo de cinco amarillas ya casi no sanciona a nadie

Cinco amarillas en una temporada y el futbolista se pierde el siguiente partido. Es la sanción más antigua y más previsible del fútbol español, y se ha ido apagando sin que nadie tocara la norma: en 2015-16 costó 226 ausencias y en 2025-26 solo 95. La regla es la misma; lo que ha cambiado es quién ve las tarjetas.

En la temporada 2015-16, la acumulación de amarillas dejó 226 ausencias en Primera División. Diez años después, en la 2025-26, fueron 95. La norma no ha cambiado en todo ese tiempo: cinco amonestaciones en la misma temporada y el futbolista se pierde el partido siguiente.

Lo llamativo es que las tarjetas no han caído ni de lejos en esa proporción. Las amarillas que cuentan para el ciclo pasaron de 1.966 a 1.566, un descenso del 20 %. Las sanciones cayeron un 58 %. Algo se ha roto entre una cosa y la otra.

Once temporadas de sanciones por acumulación

Ausencias provocadas por completar un ciclo de cinco amarillas, temporada a temporada:

2015-16226 sanciones
2016-17206 sanciones
2017-18190 sanciones
2018-19210 sanciones
2019-20129 sanciones
2020-21151 sanciones
2021-22173 sanciones
2022-23184 sanciones
2023-24162 sanciones
2024-25150 sanciones
2025-2695 sanciones

La serie no baja de forma limpia. Hay un desplome en 2019-20 —la temporada que se interrumpió tres meses— y una recuperación parcial hasta 2022-23. Pero desde ahí el descenso es continuo, y la última temporada rompe por abajo todo lo anterior: 95 sanciones son menos de la mitad que las de cualquier temporada previa a 2019.

La explicación no es que se piten menos faltas

La tentación es pensar que los árbitros amonestan menos. Es verdad en parte, pero se queda muy corto como explicación. El dato que lo aclara es cuántos futbolistas distintos ven al menos una amarilla en toda la temporada:

TemporadaJugadores amonestadosAmarillasMedia por jugadorSanciones
2015-164331.9664,54226
2018-194261.8664,38210
2021-224791.8033,76173
2024-254441.6343,68150
2025-266021.5662,6095

Hay 169 futbolistas más amonestados que hace diez años repartiéndose 400 amarillas menos. La media por jugador se ha desplomado de 4,54 a 2,60, y ese número es el que gobierna la sanción: como el umbral está en cinco, lo que decide cuántas ausencias hay no es el total de tarjetas sino cuántos futbolistas se acercan al listón de forma individual.

En 2015-16, el 41,8 % de los amonestados llegaba a cinco amarillas. En 2025-26 solo el 15,3 %. Dicho de otro modo: hace diez años, ver amarillas era cosa de un grupo relativamente reducido de futbolistas que las acumulaban; hoy es algo que le pasa a casi toda la plantilla una o dos veces por temporada y a casi nadie cinco.

La causa más razonable es la rotación. Con cinco cambios por partido, plantillas más largas y una carga de partidos que obliga a repartir minutos, ningún futbolista juega ya los 38 encuentros completos. Menos minutos por cabeza significa menos ocasiones de ver una tarjeta, y el ciclo —que cuenta por persona y no por equipo— se resiente antes que ninguna otra estadística.

El salto de 444 a 602 jugadores amonestados entre las dos últimas temporadas es muy brusco para explicarse solo por rotación, y conviene tomarlo con cautela: parte puede venir de una cobertura más completa de los datos recientes. La tendencia de fondo, en cambio, se sostiene en las once temporadas.

Quién sí completa el ciclo

En toda la temporada 2025-26, 92 futbolistas de los 602 amonestados llegaron a las cinco amarillas. Solo tres pasaron de las diez, es decir, cumplieron el ciclo dos veces:

Ninguno llegó a quince en toda la temporada. Para hacerse una idea de lo que eso significa: un futbolista que vea quince amarillas se pierde tres partidos por acumulación, y hace una década esa cifra no era rara.

Por equipos, las 95 ausencias se repartieron de forma bastante plana. El Sevilla fue el más castigado con 8, seguido de Osasuna y Alavés con 7, y de Getafe, Rayo Vallecano y Espanyol con 6. Entre los seis primeros suman 40 de las 95: menos de la mitad del total repartido entre casi un tercio de los equipos.

No todas las amarillas cuentan

Hay un detalle de la norma que cambia las cuentas y que conviene explicar, porque es la diferencia entre contar bien y contar mal.

Cuando un futbolista ve dos amarillas en el mismo partido y es expulsado, esas dos tarjetas no suman al ciclo. Generan su propia sanción —la del expulsado— pero no acercan al jugador al listón de las cinco. Un futbolista con tres amarillas acumuladas que ve una doble amarilla sigue teniendo tres, no pasa a cinco.

En la temporada 2025-26 hubo 38 casos de doble amarilla, es decir 76 tarjetas que aparecen en el recuento general pero que no valen para el ciclo. Por eso las cifras de este artículo hablan de 1.566 amarillas y no de las 1.642 que suma la temporada: las 76 restantes están descontadas. Sin ese ajuste, las sanciones calculadas saldrían infladas.

Qué mirar en un partido

La consecuencia práctica de todo esto es que el jugador apercibido —el que está a una amarilla de perderse el siguiente partido— es hoy una figura mucho más escasa que hace diez años, y por eso mismo más valiosa de identificar. Con 92 futbolistas completando ciclo en toda una temporada, en una jornada cualquiera son un puñado los que se juegan la ausencia.

Y ese puñado se comporta distinto. Un central apercibido en el minuto 70 de un partido ajustado sabe perfectamente lo que se juega: es el futbolista que no va a hacer la falta táctica, el que llega medio segundo tarde al cruce, el que deja marchar al delantero en lugar de agarrarlo. La sanción por acumulación se ha vuelto rara, pero cuando está en juego sigue cambiando la forma de jugar de quien la tiene encima.

Datos calculados sobre las once temporadas completas de Primera División desde 2015-16, sin contar las amonestaciones al banquillo. El recuento por jugador excluye las amarillas de las dobles amonestaciones, que no computan para el ciclo.

Consulta qué jugadores están a una amarilla de la sanción

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